Di el límite
Escribe el peso máximo que te exigen, o pulsa uno de los atajos más habituales.
No te preguntamos cuánta calidad quieres: dinos el límite que te exigen y buscamos la mejor imagen que cabe dentro.
100 % privado — tus imágenes se procesan en tu dispositivo y no se suben a ningún servidor.
Funciona con imágenes de hasta unos 40 MB. En un móvil antiguo, los archivos muy grandes pueden tardar o agotar la memoria del navegador.
Sigue con tu resultado en otra herramienta. No se sube nada.
Escribe el peso máximo que te exigen, o pulsa uno de los atajos más habituales.
Una o varias a la vez. No se suben: se procesan aquí mismo, en tu dispositivo.
Se busca la mejor calidad que cabe dentro del límite y te decimos cuánto ha bajado.
Los compresores normales te preguntan al revés: te dan un mando de calidad del 1 al 100 y te dejan adivinar. Pero cuando una sede electrónica te dice «la foto no puede superar los 500 KB», la calidad te da igual: lo que necesitas es cumplir ese número a la primera. Esta herramienta parte del límite y trabaja hacia atrás.
Por dentro hace una búsqueda binaria: prueba una calidad intermedia, mira cuánto pesa el resultado y, según se pase o se quede corto, ajusta hacia arriba o hacia abajo. En siete intentos afina hasta el 1 %, así que el archivo que descargas es la mejor imagen posible que cabe bajo tu límite, no una recomprimida a bulto.
Si ni siquiera con la calidad mínima cabe —algo habitual con fotos de móvil moderno y límites de 100 KB—, entonces reduce el tamaño en píxeles un 15 % y vuelve a intentarlo. Perder píxeles suele notarse mucho menos que destrozar la compresión, y siempre te decimos si ha hecho falta.
El modo automático elige por ti: JPG para fotografías, que es lo que aceptan todas las sedes electrónicas y formularios; PNG si la imagen original lo era, para no perder la transparencia. Si el destino lo admite, WebP consigue el mismo aspecto con bastante menos peso, y es la mejor opción cuando el límite es muy justo. AVIF aprieta aún más, pero todavía hay programas y webs que no lo abren.
Si la imagen ya cumple el límite, esta herramienta no la toca. Volver a comprimir un JPG que ya cabía solo sirve para estropearlo un poco más: cada recompresión añade pérdidas sobre las anteriores. En ese caso te lo decimos y te devolvemos el archivo original intacto.
Puedes soltar todas las que necesites y se procesan una detrás de otra, cada una con su propio resultado. Es lo habitual cuando hay que preparar un lote de fotos para un anuncio, un expediente o una galería, y es justo lo que la mayoría de herramientas gratuitas no deja hacer sin pagar.
Otras utilidades que también funcionan sin salir de tu navegador.